Un banco se convierte en víctima de la letra pequeña. "¿A que jode?"

domingo, 18 de agosto de 2013



Un expolicía ruso, Dmitri Agárkov, ha conseguido engañar a su banco usando el famoso truco de la letra pequeña, esa letra pequeña que aparece en todo contrato bancario que suele distinguirse por tener 4 folios enteros que nadie lee.

Dmitri se ha convertido en todo un héroe al conseguir introducir sus propias cláusulas en un contrato de préstamo con la entidad financiera SCT (Sistemas Crediticios de Tinkoff) y que el banco firmó sin llegar a leer detenidamente.

El expolicía ruso, que según 20minutos.es había experimentado en carne propia el truco de la letra pequeña anteriormente, al recibir la propuesta de crédito del banco, se detuvo en escanear las condiciones que figuraban en esos caracteres minúsculos al pie y parte trasera del documento y las modificó. El banco firmó el ejemplar sin darse cuenta de que había caído en una trampa.


En las nuevas condiciones, Dmitri cambió la tasa de interés al 0%, canceló la comisión por concesión del crédito (unos 432€) e introdujo una cláusula que lo liberaba de cualquier tipo de pago de comisiones. Así mismo, el banco SCT se comprometía a pagar unos 68.000€ al cliente en caso de incumplimiento o modificación del contrato  después de su firma.

Unos meses después, el SCT notó que el cliente no efectuaba los pagos mensuales, y el banco le exigió una multa, además de notificarle las sanciones derivadas por morosidad. El banco estaba reclamando al cliente el cumplimiento de unos términos que no figuraban en el contrato. El cliente decidió demandar al banco por 546.000€ por incumplimiento del contrato, algo que desató la furia del fundador del banco, una especie de Emilio Botín pero en versión rusa, el cual amenazó a Dmitri con denunciarlo por fraude.

Los abogados del banquero aseguraban que Dmitri podía cumplir 4 años de prisión por fraude, mientras que muchos juristas aseguraban que eso no ocurriría, pues lo que existe es un contrato firmado por ambas partes (Deberías haber leído lo que firmabas, banquero).

Así mismo, la ley no prohíbe que un cliente pueda modificar las condiciones de un contrato, pues una vez hecha la modificación, la otra parte tiene la obligación de volver a leer el contrato y aceptar las condiciones. Si finalmente se firma el contrato, es porque ambas partes están de acuerdo.

Todo Rusia esperaba ansiosa la decisión judicial de este caso, pero al final banquero y cliente han anunciado un acuerdo en el que se comprometen a anular sus mutuas demandas. Dmitri comentó que la broma fue muy lejos y no aconseja al resto de ciudadanos seguir su ejemplo.

Y básicamente.... esos son los peligros de la letra pequeña :-)

+Negocios1000 

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