Cómo responder si alguien te apunta con una pistola a la cabeza.

sábado, 21 de junio de 2014



Pistola en la cabeza.

Probablemente nunca nos hayamos parado a pensar cómo actuaríamos en esta situación, una situación que ojalá nunca vivamos, aunque en algunos países es más probable que en otros. Justin Freeman, un ex-oficial de de la policía respondía a esta cuestión en un hilo de Quora de forma muy detallada, asegurando que en este tipo de situaciones no debemos improvisar ni perder la calma, pero deberíamos saber cómo vamos a actuar antes de que ocurra para no cometer ningún error que ponga nervioso al atacante y sobre todo para saber a qué nos enfrentamos realmente.

Por tanto, ¿Qué hacer si me apuntan con una pistola?.


La respuesta corta es : "Lo que sea que te digan que hagas", aunque siempre hay matices y algunas consideraciones que debemos hacer.

Lo más importante: mantener la calma. Dice Freeman que él no espera que vayas a recordar todo lo que vamos a decir a continuación, pero al menos recuerda que debes mantener la calma pase lo que pase, pues únicamente así tendrás claridad de pensamiento.

- En primer lugar, cada punto a continuación de éste dependerá de la calma restante. Serás incapaz de pensar claramente si tu cerebro ha sido invadido por el ciclo de "Oh, Dios mío, oh Dios, ayy, Dios"

- En segundo lugar, la calma engendra calma. Si te entra el pánico, harás entrar en pánico a la persona que tiene la pistola. Tus gritos y nerviosismo pueden poner muy nervioso a esa persona, pudiendo hacer que accidentalmente apriete el gatillo o simplemente te dispare para callarte y así evitar ser detenido. Puede que después se arrepienta, pero a ti ya no te podrán resucitar.

A continuación, establece contacto visual con el agresor. Puede sonar simplista, pero mirando a los ojos les obliga a reconocer, aunque sea para sí mismos, de su humanidad en esta situación, dice Freeman.

- Piensa en ésto: La mayoría de nosotros no tenemos reparo en que mueran cientos de ratones, ¿pero serías capaz de matarlo a sangre fría si un ratón te está mirando a los ojos?. Con el contacto visual, introducimos un grado de vacilación en el agresor.

- Tú no quieres que esta persona sea incontrolable, pero sí necesitas que se encuentre incómoda por lo que está haciendo, con el fin de que se replantee cualquier daño físico que tuviera pensado hacer.

Conoce a tu agresor: no todos los delincuentes armados son iguales.

- Hay situaciones muy específicas por las que te puedes encontrar con una pistola apuntando a tu cabeza; para robarte, siendo un rehén en un atraco o durante un secuestro.

- Hay una cuarta situación que sería la del asesinato, por lo que la buena noticia es que si una persona te apunta a la cabeza y  no te ha disparado, significa que la intención no es dispararte.

- Por tanto, de los tres escenarios restantes, el más probable es el robo, y aunque cada uno de los escenarios requiera de una respuesta diferente, el denominador común que existe es que en ninguno de esos casos, en principio, la idea es matarte. Si la intención fuera matar, ya estarías muerto, como ocurre en los tiroteos en colegios, casos de terrorismo o sicarios contratados, donde ninguna víctima pasa demasiado tiempo con una pistola en la cabeza.

Para cada uno de los escenarios (robo, rehén, secuestro), éstas serían las consideraciones:

1. El ladrón.

- En el caso del ladrón únicamente lleva una pistola para aumentar las posibilidades de éxito en el robo. La pistola hace de póliza de seguro para conseguir algo que suele ser la cartera, joyas y efectivo. Dáselo y todo habrá terminado.

Incluso los mejores expertos en artes marciales aseguran que ellos no intentarían hacer nada durante un simple robo con una pistola, pues aunque en las películas aparezca lo contrario, en la vida real nadie es más rápido que las balas. Tampoco hagas ninguna tontería como tirar el dinero en una dirección y echar a correr en dirección contraria. "No recomendaría este tipo de tonterías", dice Freeman.

- Canta los movimientos  antes de hacerlos. Freeman aconseja, para que el agresor esté calmado, que cantemos los movimientos. Por ejemplo: "voy a meterme la mano despacio en el bolsillo para sacar la cartera".

- Durante todo el proceso del robo, estudia y analiza a la persona. Altura, peso, color de ojos y de pelo son rasgos confusos, al igual que la vestimenta que lleva en ese momento, así que busca un rasgo distintivo que lo haga único. Piensa: ¿si te pusieran frente a ti a 5 personas con el mismo peso, altura color de ojos y de pelo que el del atacante, qué rasgo le distinguiría sobre los demás?. Busca cicatrices, una marca de nacimiento, varios piercing muy estratégicos o un tatuaje.

2. El tomador de rehenes.

Este caso es distinto, pues un ladrón te está usando como un medio para un fin.

- En este caso, es probable que la policía ya esté por allí cerca. Se recomienda que estés lo más silencioso y calmado posible, ya que poco puedes hacer en este tipo de situación, pero estate despierto sobre lo que está pasando.

- Por razones de "seguridad táctica", dice Freeman que no puede comentar algunas otras cosas, pero lo que sí puede decirte es que cuando te tengan de rehén, mantén tu cabeza lo más alejada posible de la cabeza del agresor. Un consejo muy válido en Estados Unidos, donde se analiza el terreno, y ante una situación con rehenes donde el estrés comienza a reinar, es muy probable que alguien esté esperando la orden de hacer blanco en la cabeza del agresor para provocar una muerte inmediata.

- Si por el contrario estás a solas con el ladrón, deberás hacer todo lo contrario. "Habla con esa persona tanto como te sea posible", dice Freeman. Intenta crear una conexión personal o social. Saca parte de la humanidad de esta persona, intenta comprender el por qué hace lo que está haciendo. Si creas un lazo afectivo deberá hacer un esfuerzo extra si su plan ante complicaciones era matar a un rehén.

3. El secuestrador.

-Un secuestro lo cambia todo de una forma significativa. Sólo hay una situación en la que Freeman cree que tendrías posibilidades de salir con vida, y es cuando la víctima de secuestro viene de una familia rica. En este caso, la situación está motivada por el dinero, y el mayor interés de tu agresor es preservar tu bienestar e integridad, ya que es un negocio donde tú eres su activo valioso.

- Durante un secuestro no es muy probable que una mujer sea violada, en primer lugar porque el juego es de dinero dentro de un estresante negocio, y por tanto no hay tiempo ni ganas para detenerse en asuntos sexuales. Recuerda Freeman que la mayoría de los delincuentes saben que las violaciones son minas de oro para los forenses, donde extraen todo tipo de pruebas que conducen a la detención de los secuestradores.

- En el resto de los casos, cuando el secuestro no ha sido por dinero, el pronóstico es muy sombrío y las estadísticas dicen que las probabilidades de salir con vida son dramáticamente bajas.

- Si eres una mujer que se ha visto obligada a conducir a punta de pistola hacia algún lugar y el atacante lleva la cara descubierta, dice Freeman que lo más probable es que estés conduciendo hasta el lugar de tu violación y posterior ejecución.

- Por tanto, si no eres de una familia rica y encuentras alguna forma de no entrar a un vehículo, búscala, grita y lucha por tu vida. No seas la víctima y conviértete en la amenaza.

Recomendable: Un ex SEAL explica cómo escapar de una amenaza en la vida real

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