Crecí en una familia del crimen organizado de 1960. Para mí, El Padrino no era una película, sino un amigo de mi padre.

domingo, 14 de septiembre de 2014



CNN / Fuzzy, Taffy and Me
Alrededor de esta imagen que data de Febrero de 1969, hay una historia contada por alguien que hoy día se llama, o se hace llamar  Jeremy White, y que sería el joven chico que aparece en la fotografía junto a su padre y la novia de su padre.

Muchas personas se preguntan cómo sería criarse en el seno de una familia perteneciente al crimen organizado y qué sentiría ese niño que respira ese tipo de vida. La respuesta de Jeremy, es que se siente normalidad.

"Crees que es algo normal. El que se cría en una familia pobre, ve la pobreza como algo normal, aún sabiendo que hay ricos. El que nace rico, ve la riqueza algo normal, aún sabiendo que hay pobres.
Yo me crié en el contorno de la mafia. La mayoría de los amigos de mi padre eran, o bien corredores de apuestas o bien parte de una organización del crimen organizado judío-americano.

Los personajes interpretados en la película El Padrino 2, por Marlon Brando, Al Pacino y Hyman Roth, eran personas reales durante mi infancia a los que conocí personalmente. Las películas El Padrino, Una historia del Bronx, y Casino, era una forma de vida cotidiana para mí.

Vivíamos en una mansión de 22 habitaciones y 13 hectáreas, que fue pagada en efectivo, una forma de esquivar al fisco. Teníamos una empleada de hogar y jardinero, y una vez a la semana recuerdo que venía una mujer para planchar la ropa.

Mi madre nunca fue a una joyería. Era el joyero es que visitaba nuestra casa con una bolsa cargada con las mejores joyas cada 2 meses. El joyero era amigo de la familia.

Todo ésto para mí era normal, como era normal el hecho de que mi padre cambiara de Cadillac cada año.

Recuerdo que el día de mi octavo cumpleaños, mi padre me llevó al centro, y allí nos encontramos con un buen amigo suyo. Cuando supo que era mi cumpleaños, metió la mano en el bolsillo y sacó 50 billetes de 1 dólar, algo que para un niño era mucho dinero, y también para un adulto a mediados de 1960.

Recuerdo que este mismo hombre que me regaló 50 dólares, en una ocasión tuvo que ingresar en un hospital para una operación. Él le pidió a mi padre que custodiara 2 bolsas grandes para cuando saliera del hospital, o en caso de no salir, para que se encargara de su familia.

A pesar de que mi madre le pidió a mi padre que abriera las bolsas solo para ver lo que había dentro, mi padre nunca abrió las bolsas  preguntándole si es que estaba loca. De hecho, su amigo contaba con que mi padre no abriría las bolsas. Era un código de honor y confianza que hoy día cuesta trabajo encontrar.

En una ocasión, mi tío estaba con unos amigos en un bar, cuando un chico de Chicago discutió con un joven y llegó a sacar un arma. Mi tío únicamente tuvo que decirle de quién era sobrino aquel joven para que inmediatamente guardara el arma y se disculpara.

Era respeto, a pesar de que nosotros no estábamos involucrados en la parte más violenta del crimen organizado. Lo nuestro eran los juegos de azar y locales de fiestas. Aunque a veces es inevitable tener algunos problemas, lo cierto es que era emocionante.

En aquella época, muchos de estos tipos pertenecientes al crimen organizado, tenían más honor y clase que muchos de los empresarios y hombres de negocios respetados que hoy día se ven.

Así mismo, muchas de estas personas pisaron la cárcel por ejercer negocios que hoy día son completamente legales
.

Nota del editor: Esta historia apareció originalmente en Quora ante al pregunta: "Qué se siente al criarse en una familia del crimen organizado". La hemos adaptado y reproducido con permiso de su autor, el cual usa el seudónimo de Jeremy White. La foto fue tomada en el Bar Mitzvah, propiedad del padre del autor en 1969, y ha sido tomada de la CNN.

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