Éstos son los 2 patrones de comportamiento que avisan de que una pareja se va a divorciar, según psicólogo.

sábado, 13 de junio de 2015



Si alguna vez te has encontrado en una acalorada discusión con tu pareja, ¿significaría que vas a romper con ella? Si estás dentro de una relación estable, lo más probable es que la respuesta sea NO. Pero según John Gottman, psicólogo de la Universidad de Washington, si las cosas en tu matrimonio ya iban cuesta abajo desde hace tiempo, es posible que alguna de estas discusiones sea la definitiva.

Gottman asegura que las parejas pueden observar algunas "banderas rojas" en la forma en que tú o tu pareja os comportáis el uno con el otro y que podrían predecir lo que puede ocurrir.


Según este psicólogo, hay dos principales patrones de comportamiento que sirven como signos reveladores de que no todo está bien en la pareja. Uno de estos patrones acaba normalmente en un divorcio temprano (sólo unos pocos años tras la boda), mientras el segundo podría arrastrar al matrimonio durante muchos años, lo que se traduciría como una larga y dilatada ruptura.

Éstos serían los dos tipos de comportamiento que habitualmente acabarían en divorcio.

1. La pareja se queda atascada en un ciclo negativo.

El divorcio temprano se suele predecir fácilmente cuando las parejas se atascan en un ciclo negativo y no son capaces de reparar la relación.

Para estas parejas, la entrada en la negatividad es como entrar en un pantano de arenas movedizas. Es fácil entrar pero difícil salir.

Se acaba deteriorando tanto la amistad como la intimidad, y acaban convirtiéndose en adversarios el uno del otro en lugar de cómplices.

El no poner cada uno algo de su parte para aclarar y solucionar el conflicto en cuestión, hace que la pareja se deteriore de forma irreversible, y no se tarda en llegar a la conclusión de que la relación ya no tiene sentido, porque no hay nada. Ni siquiera amistad. E incluso aparece la incomodidad en la intimidad.

2. La pareja sólo está de acuerdo en no estar de acuerdo.

Hay parejas que permanecen casadas durante muchos años, porque han asumido que nunca van a estar de acuerdo en nada. Según Gottman, alrededor de la mediana edad, estas parejas comienzan a tener la sensación de que su vida está vacía. Estos matrimonios pueden llegar a permanecer casados incluso 16 años después de la boda, y probablemente no se plantearan divorciarse por los hijos.

Pero cuando sus hijos son adolescentes, terminan asociando su propia vida con la de sus hijos, pensando: "cuando yo tenía esa edad, tenía muchas ilusiones, y ahora he terminado metido/a en un matrimonio que no me llena".

"Son como esas parejas que en una cena no hablan el uno con el otro. Las llamamos parejas separadas hostiles. Pueden durar mucho tiempo", dice Gottman, el cual dice que a menudo, también llega a haber una aventura, y eso hace en muchos casos de desencadenante de la separación.

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