Esta profesora casi pierde su trabajo por subir fotos de su entrenamiento de fitness, pero sus palabras hicieron rectificar al colegio.

jueves, 7 de enero de 2016



Mindi Jensen es una profesora de un colegio de Utah, Estados Unidos, y madre de 4 hijos, la cual, tras un duro divorcio decidió aumentar su autoestima centrándose en trabajar su cuerpo y comenzar a participar en competiciones de fitness.

Regularmente, Jensen publica fotos de su entrenamiento y competiciones en su cuenta de Instagram, como otras tantas personas hacen a diario. Sin embargo, en el caso de esta profesora, su cuenta de Instagram casi le acaba costando el trabajo.

La dirección de la escuela la amenazó con despedirla después de que los padres se quejaran de sus fotos, pues a menudo incluyen fotos en bikinis y escasas cantidades de ropa

Esta es una de las fotos que ha levantado la polémica, según Tech Insider, al considerarla una foto "inmoral" según los padres de los alumnos.


El colegio le dio 3 opciones a esta profesora: eliminar estas fotos de Instagram, hacer su cuenta de Instagram privada o, en caso de negarse, perder su trabajo.

Pero la profesora "ha sacado las garras" ante lo que considera una falsa moralidad, pues ella considera que se están violando sus derechos al ser una profesional de la educación que fuera del trabajo tiene un deporte, y fuera del trabajo, sube sus entrenamientos y fotos de su progreso a Instagram.

Dedicó estas palabras a la revista Good 4Utah:

"Si los padres no se sienten cómodos viéndome posar en bikini, es sencillo: que no miren. Y si les incomoda que sus hijos puedan verme, es responsabilidad de los padres el limitar qué pueden y no pueden ver sus hijos en internet. Los padres son los responsables por no controlar el contenido que ven los niños en internet. Yo no tengo la culpa de eso".

Finalmente, la escuela donde trabaja Jensen, se ha visto obligada a emitir un comunicado pidiendo disculpas, y donde expresan que permitirán a Jensen mantener su trabajo.

Además, la escuela ahora ofrecerá formación a los padres sobre el uso adecuado de internet para los niños.


Y es que en esta nueva era tecnológica, aún falta por esclarecer lo que un profesional puede o no puede subir a sus redes sociales.

¿Hasta qué punto está justificada la molestia de las madres por las fotos de esta profesora?
¿Hasta qué punto la profesora actúa correctamente subiendo estas fotos ligerita de ropa siendo una docente?

¿Hasta qué punto las personas tienen permiso y derecho a decirle a los demás lo que pueden y no pueden hacer en su propia cuenta de Instagram?

¿Y hasta qué punto un colegio podría sentirse con el derecho de despedir a alguien por su afición fuera del trabajo?

Sin duda, algunas cuestiones que aún no estamos preparados para responder, teniendo en cuenta que únicamente se pueden responder de lo que consideramos moralmente aceptable, pero legalmente sin definir.


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